La implantación del teletrabajo en España

Implantación del teletrabajo en España

Un año después de la implantación forzosa del teletrabajo en España, se puede afirmar que ya no es una fórmula imposible para muchas empresas. Al final, como todo, la necesidad hace moverse y evolucionar a las personas. En este caso, la exigencia de mantener la actividad productiva de los negocios ha forzado a que, en aquellos empleos que ha sido posible operar a distancia, se ofrezca esta alternativa a sus empleados.

A continuación, hemos recopilado todos los datos necesarios para entender cómo está evolucionando la nueva tendencia empresarial en nuestro país: el teletrabajo. Un histórico análisis sobre el inicio y la evolución del trabajo en remoto con el fin de prever cómo se adaptará esta modalidad al futuro de las empresas.

Origen del teletrabajo

No nos hace falta indagar mucho en la historia para intuir que el origen del trabajo a distancia no fue en España, donde el concepto de trabajo ha estado más ligado a la actividad física, presencial y basado en estructuras jerárquicas.

Uno de las primeras personas que demostraron que trabajar desde casa no estaba reñido con la productividad fue el físico y matemático inglés Isaac Newton. Cuando en 1665 la Universidad de Cambridge tuvo que cerrar temporalmente, Newton se vio obligado a trabajar desde casa y fue durante este tiempo de trabajo en remoto cuando consiguió desarrollar la mundialmente conocida teoría de la gravedad.

Sin embargo, Newton simplemente trabajó desde casa. El teletrabajo, como lo conocemos hoy en día, no llegó hasta el siglo XX, ligado a las primeras empresas tecnológicas. Según datos históricos, se considera el padre del teletrabajo al físico e ingeniero Jack Nilles. En plena crisis del petróleo en EE.UU., Nilles comenzó a plantearse nuevas formas de optimizar las energías no renovables y sus recursos y fue esta idea la que le llevó a plantearse “llevar el trabajo a los trabajadores”, creando el concepto de “telecommuting”, como trabajo en remoto.

Pero, en los años 70 del pasado siglo, el desarrollo tecnológico no estaba lo suficientemente avanzado como para que el teletrabajo se implantase de forma masiva. El salto tecnológico de las siguientes décadas, la bajada de los costes, la velocidad de las redes de comunicación, la implantación de Internet y el surgimiento de servicios de Telefonía IP y Soluciones Cloud como los de netelip han constituido el paso definitivo para la implantación de una nueva fórmula productiva de trabajo a distancia.

Evolución del teletrabajo en el siglo XXI

A pesar de que la primera semilla del trabajo en remoto se plantó en los años 70 del pasado siglo, no fue hasta comienzos del 2000 cuando los países empezaron a contemplar esta fórmula de trabajo e implantarla en sus legislaciones laborales. En el año 2002 surgió el llamado Acuerdo Marco Europeo sobre el teletrabajo y se consideró un punto de partida para esta nueva realidad, aunque ya existían algunas iniciativas.

La primera vez en la legislación española que se contempló el teletrabajo fue en 2012 con una vaga y ambigua mención a una alternativa al trabajo presencial.

En España tardamos un poco más y la primera proposición de ley para regular el teletrabajo en 2010 que fue rechazada. No fue hasta la reforma laboral de 2012 que se implicó la modificación del artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores. Es aquí cuando se introduce por primera vez en la ley una definición sobre el trabajo a distancia. Aunque su mención sea considerada ambigua y se limita a clasificarlo como una alternativa al trabajo presencial.

La segunda modificación es mucho más contemporánea. Tan solo hay que retroceder al año 2019 para encontrarse con la modificación legislativa que permite al trabajador solicitar la adaptación de la jornada laboral y flexibilidad horaria y, por primera vez, también la posibilidad de adaptar la forma de realizar ese trabajo, pudiendo elegir trabajar a distancia o de forma presencial.

teletrabajo en españa

La actualidad del teletrabajo en España

Según un informe del Adecco Group Institute, actualmente 2,86 millones de españoles teletrabajan, esto indica un total de 1,2 millones más de teletrabajadores que el año pasado. Una cifra récord en España, pues estima un incremento de casi un 75% con respecto a los registros anteriores.

Aunque estás cifras son muy halagadoras, si las comparamos con años anteriores (sin ir más lejos, en 2019 solo cerca del 5% de los trabajadores disfrutaban del teletrabajo en España según datos del INE), la realidad es que en comparación con otros países europeos que tienen instaurados las diferentes fórmulas de trabajo en remoto, en España todavía nos queda mucho por hacer en referencia a la flexibilidad laboral y cambios estructurales y técnicos necesarios para hacer viable el teletrabajo.

En España actualmente hay casi tres millones de trabajadores en remoto. Un millón de personas más que en el último año.

Estos casi tres millones de empleados que teletrabajan en España suponen el casi el 15% del total de ocupados y constituyen un porcentaje inferior al de la media de la Unión Europea que se encuentra por encima del 20%.

Teletrabajo en América Latina

En el caso de Latinoamérica, los informes indican el porcentaje de personas que tienen la posibilidad de teletrabajar, encontrándose Colombia a la cabeza con un 45%, seguido de Argentina y México con un 44% y 39%, respectivamente. Chile, Brasil y Perú son los siguientes en la lista de países latinoamericanos con posibilidad de trabajar en remoto, según el portal de estadísticas Statista. Aunque en los países latinoamericanos preocupa que la brecha digital se convierta en un nuevo rostro de desigualdad, los organismos e instituciones ya están trabajando en soluciones efectivas para este problema.

La implantación del trabajo en remoto también se ha desarrollado de forma desigual dentro de España. La presencia de empresas de gran envergadura, más propensas a la implementación de esta fórmula, ha provocado que Cataluña y la Comunidad de Madrid presenten las mayores tasas de aumento del teletrabajo del país.

¿Cuáles han sido las barreras que han impedido desarrollar el teletrabajo en el pasado?

Existen diferentes causas por los cuales se puede afirmar que el teletrabajo no ha llegado a tener éxito en España hasta la fecha:

  • Carencia de regulación
  • Inexistencia de una flexibilidad horaria
  • Falta de confianza por parte del empleado
  • Inversión en equipo informático, tecnológico y servicios necesarios
  • Formación informática por parte de los trabajadores

¿Cuáles son los requisitos que ha traído consigo el teletrabajo?

Aunque hace un tiempo fuera impensable, el teletrabajo en 2021 ya es una realidad para muchas empresas. Si bien es cierto que es una medida que se ha aplicado a la fuerza, se ha podido demostrar que se puede llevar a cabo en la gran mayoría de los casos, siempre que las empresas y los profesionales establezcan una serie de pautas y requisitos necesarios para realizar un trabajo a distancia de forma productiva.

  • Establecer canales de comunicación digitales, servicios de Telefonía IP y soluciones Cloud como los de netelip.
  • Realizar reuniones productivas con servicios de videoconferencia como vConference.
  • Disponer de un buen soporte de trabajo a distancia.
  • Contar con herramientas y espacios para el envío de archivo y almacenaje como vDrive.
  • Realizar controles de horarios en remoto.
  • Ofrecer a los trabajadores flexibilidad y autonomía.
  • Implantar de metodología de trabajo por objetivos.

Futuro: una nueva forma de trabajar

Las últimas encuestas y datos determinan que, el trabajo a distancia constituirá una fórmula más dentro del mercado laboral. Pero ¿hacia dónde van las nuevas tendencias de trabajo en remoto?

Una vez establecidos los requisitos necesarios para teletrabajar y la aplicación del Real Decreto-ley 28/2020 sobre el teletrabajo, que entró en vigor el pasado año en octubre, el siguiente paso es el desarrollo dentro de las empresas de planes para el bienestar de los trabajadores a distancia.

Fomentar la idea de equipo será una de las ocupaciones de los responsables. Es trascendental que las empresas adjudiquen un presupuesto para la salud emotiva de sus empleados, anticiparse a los problemas de aislamiento, falta de comunicación y carencias de relaciones sociales.

Otro punto a tener en cuenta serán los recursos que las empresas tendrán que destinar a la ciberseguridad. No solo con entornos que transmitan seguridad y programas específicos, sino también con cursillos y educación sobre la materia. La digitalización en general será una cuestión de supervivencia para muchos negocios que todavía están estancados en la brecha tecnológica, por lo que formarse en este campo y aprender de las nuevas herramientas y de los modelos que vayan saliendo será una apuesta segura.

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Alejandra Chito

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